sábado, 6 de octubre de 2012

Miedo


Sin más limites que la piel
El miedo surge al comprender
que la libertad ansiada soporta cadenas que jamás imagine tener.
Ni por conservadurismo, ni por religión,
ni por política, ni por falta de pasión. 

Jamás que me negaría
las aventuras místicas del hoy ardiendo.
Nunca me importo ni el cómo, ni el por qué
despreocupada de mi cuerpo y la realidad
abracé fervores dionisiacos,
Caminé con gigantes enarbolados,
salté tantas veces al abismo del placer,
me dejé caer bajo multitudes descarriadas,
corrí entre estampidas enardecidas,
desafié la gravedad de la mente
me envolví en sentires vulgares
Y hoy me da miedo abrazar, miedo.


jueves, 13 de septiembre de 2012

Infierno



Despacio me lancé al infierno
Despacio y sabiendo que no sería fácil el regreso
Abrace calores y ardí en recuerdos
Tome valor y decidí sentir lo que siento
Alce mi voz y no sentí ecos
Clame con vigor mi desconcierto.

Reí y lloré, la verdad es que lagrimas no nacieron
El dolor salió de mí abandonando mi cuerpo
Tome pastillas que quizás adormecieron este infierno
Un infierno dulce tan cálido hasta en el desconcierto
Y me quede ahí sabiendo que es incorrecto
Sabiendo que era libre de calmar el estruendo
Preferí seguir cayendo y hundirme envuelta en el dulzor
Que esta dulce locura me provocó


martes, 5 de junio de 2012

Feliz

No se bien si será un estado o una señal, la idea de conceptualizar o intentar verbalizar lo que es felicidad me da escozor en la piel.


Pues no debe estar relacionado a un estado civil, un momento climático o de equilibrio económico. Ser feliz es simplemente aceptar que la vida que me toco vivir la vivo de la mejor forma posible, que mis sueños no están lejos, que mi sonrisa allá ver un atardecer es la mejor y quizás la última. 


No importa mucho en verdad nada de esto, si no somos capaces de apreciar. Eso es ser feliz, apreciar la vida y entender ese, "solo se vive una vez".


Resumen, soy feliz.

sábado, 17 de marzo de 2012

No quiero parirle esclavos

Hace meses que pienso en mi vida y proyecciones, lo cual es perfectamente normal al estar terminando mi carrera. Pero como nunca me ha nacido un miedo, uno que jamás había sentido. Completamente desconocido y extremadamente extraño, y no hablo del mundo laboral, de los dramas económicos o de hallar mi camino en la vida.
Mi miedo es tener hijos, los que desee tener al formar una familia, hoy me atemoriza su llegada. Y claro que es extraño por que hoy no tengo pareja alguna, y me he negado un poco a tenerla, quizás secretamente por este miedo.
Y hoy divagando entre el trabajo y mis pensamiento me encuentro con que ese miedo se funda en lo que día a día ha pasado más allá de mi ventana. Cada marcha, protesta, manifestación, donde no importa si son niños, mujeres o ancianos, la brutalidad llega de manos de quien supuestamente nos protegen. Y como no es suficiente quienes nos gobiernas superponen sus intereses por sobre los de nuestro país.
Pescadores, dueñas de casa y pobladores cansados de sufrir alzan la voz y son terroristas, vivir la opción sexual abiertamente deja en coma a un joven sin alguna razón.
Para peor, esto no solo es en Chile...
Y ahí me detengo y entiendo la raíz de mi miedo y solo lo puedo explicar con el fragmento de un libro que me representa mucho:


"Nos negamos a parir.
Después de meses de recios combates, uno tras otro morían los guerreros. Vimos nuestras aldeas arrasadas, nuestras tierras entregadas a nuevos dueños, nuestra gente obligada a trabajar como esclava para los encomenderos. Vimos a los jóvenes púberes separados de sus madres, enviados a trabajos forzados, o a los barcos desde donde nunca regresaban. A los guerreros capturados se les sometía a los más crueles suplicios: los despedazaban los perros o morían descuartizados por los caballos.
Desertaban hombres de nuestros campamentos. Sigilosos desaparecían en la oscuridad, resignados para siempre a la suerte de los esclavos.
Los españoles quemaron nuestros templos; hicieron hogueras gigantescas donde ardieron los códices sagrados de nuestra historia; una red de agujeros era nuestra herencia.
Tuvimos que retirarnos a las tierras profundas, altas y selváticas del norte, a las cuevas en las faldas de los volcanes. Allí recorrimos las comarcas buscando hombres que quisieran luchar, preparábamos lanzas, fabricábamos arcos y flechas, recuperábamos fuerzas para lanzarnos de nuevo al combate.
Yo recibí noticias de las mujeres de Taguzgalpa. Habían decidido no acostarse más con sus hombres. No querían parirles esclavos a los españoles.
Aquella noche era de luna llena; noche de concebir. Lo sentí en el ardor de mi vientre, en la suavidad de mi piel, en el deseo profundo de Yarince.
Regresó de la caza con una iguana grande, color de hojas secas. El fuego estaba encendido y la cueva iluminada de rojos resplandores. Se acercó después de comer. Acarició el costado de mi cadera. Vi sus ojos encendidos en los que se reflejaban las llamas de la hoguera.
Quité su mano de mi costado y me resbalé más lejos, hacia el fondo de la cueva. Yarince vino hacia mí creyendo que se trataba de un juego para excitar más su deseo. Me besó sabiendo cómo sus besos eran pulque jugoso en mis labios; me emborrachaban.
Lo besé. En mí surgían imágenes, agua de los estanques, tiernas escenas, sueños de más de una noche: un niño guerrero, rebelde, inclaudicable, que nos prolongara, que se pareciera a los dos, que fuera un injerto de los dos cargando las más dulces miradas de ambos.
Me aparté antes de que sus labios me vencieran.
Dije: No, Yarince, no. Y luego dije "no" de nuevo y dije lo de las mujeres de Taguzgalpa, de mi tribu: no queríamos hijos para las encomiendas, hijos para las construcciones, para los barcos; hijos para morir despedazados por los perros si eran valientes y guerreros.
Me miró con ojos enloquecidos. Retrocedió. Me miró y fue saliendo de la cueva, mirándome cual si hubiese visto una aparición terrible. Luego corrió hacia afuera y hubo silencio. Sólo se escuchaba el crepitar de las ramas en la hoguera, muñéndose encendidas.
Más tarde escuché los aullidos de lobo de mi hombre.
Y más tarde aún regresó arañado de espinas.
Esa noche lloramos abrazados, conteniendo el deseo de nuestros cuerpos, envueltos en un pesado rebozo de tristeza.
Nos negamos la vida, la prolongación, la germinación de las semillas.
¡Cómo me duele la tierra de las raíces sólo de recordarlo!
No sé si llueve o lloro."

Mujer Habitada, Gioconda Veli.


viernes, 9 de marzo de 2012

Inmortal

Hace dos días la noticia de la muerte de la joven madre de 16 años que había sido trasplantada de hígado me conmocionó. Lloré como no lo hacía en meses, desee tener a mi padre conteniendome para espantar los fantasmas horribles de ese dolor,
Y su impacto en mi se debe a que hace casi ya cinco años murió la Carola, esperando un trasplante...


No me sigas pena maldita
que larga vida ha de engendrar
a quien su egoismo no domina
y que sin añorar eternidad
encuentra la inmortalidad

No me sigas pena maldita
fantasma del dolor de alma
que quien sabe de perder, sabe como entregar
lo que era mio puede llegar a ser inmortal

Nace, ríe, crece, vive, ama y muere
pero no te lleves lo que no vas a ocupar
que tu alma llegue livianita a la eternidad
cargada de amor, de amor y nada más.

No me sigas pena maldita
que ya me quitaste lo que me podías quitar
ahora yo decido partir sola
y seguir siendo inmortal.


Desde mi sentir 
Y la verdadera  Necesidad de que todos se vuelvan donantes....sea inmortal.



martes, 20 de diciembre de 2011

Desnuda



La tibieza del aire me invita a abandonar
dejar de lado la vergüenza
quitarme los zapatos como acto de rebeldía al entrar a casa
dejar caer la ropa junto al cansancio
abrir las ventanas para dejarme ver
para dejar entrar la brisa del atardecer
disfrutar el roce de la piel 
soltarse el cabello...

El calor se vuelve un concepto añejo
solo queda la sensación cálida 
la fresca brisa, la piel erecta 
y la somnolienta visión de la ropa tirada en el piso.



lunes, 10 de octubre de 2011

Es cosa de principios, lo siento.

Conozco a la muerte de cerca, se me ha ido gente importante, más que importante y he vivido el dolor de ver como la muerte se lleva a quienes aman mis amigos... a quienes esperaban.
No entiendo la opción de esta.

Lo siento esta es mi verdad, no puedo mentir para agradar, esa no soy yo. 

Hay más opciones, lo sé y no puedo callar ante eso.


martes, 27 de septiembre de 2011

Por la Razón o la Fuerza!

Hacer proceso histórico de nuestro lema se hace preciso frente a lo vivido. No es que quiera justificarlo, sino todo lo contrario, apelando principalmente a que el olvido es causante de esto.
Hoy después de doscientos años de historia basada casi siempre en la fuerza, creímos que al fin estábamos situados en el proceso de la razón, en democracia o simplemente basados en una sociedad de dialogo. Esa certeza se vio ciertamente rota al enfrentarnos a lo que claramente y sin lugar a dudas, se llama minoría exaltada.
Y claramente me enfoco en la impronta ocurrida al optar por la violencia como método legitimo para reclamar democracia. Personalmente fui violentada, por lo que si es muy particular la visión, entiéndalo.
Soy hija de la dictadura, criada en democracia, por lo que los espacios de opinión, participación, inteligencia y cordura siempre me fueron enseñados como algo ganado, pese a ser derechos legítimos, siempre y por sobre todas las cosas, me enseñaron a cuidar y respetar la institucionalidad como base para cualquier cambio o reforma nacida desde las mayorías.
Sumida a esta tradición que finalmente fue premisa de todos los que se criaron en esta época, puedo quizás, en primera instancia, justificar tales actos de violencia e incivilidad, en la concepción desvalorizada de lo que existe por no conocer directamente la ausencia del actual sistema democrático universitario.
Sin querer desmerecer, esta suposición está basada principalmente en la ignorancia y la desvinculación de las actuales corrientes políticas radicales con los procesos al mediano y corto plazo (ni siquiera apelando a un proceso mayor a 10 años) en cuanto a gobierno universitario.
Me considero una persona política, racional, pacífica y capacitada para el dialogo, por lo que la violencia no tiene cabida en mi proceder. Creo firmemente en la potencia del discurso, el valor de la palabra y el poder irrefutable de una idea, por lo mismo, el impacto de un golpe tiene cien veces menos poder que el argumento lógico basado en las convicciones.
Convencida de esto puedo declarar ampliamente que este tipo de situaciones solo conlleva mayormente a más violencia y por supuesto, resultados negativos a nivel de avances, consensos, unión y por supuesto de democracia.
No puedo no mostrarme profundamente ofendida y molesta, ya que las instancias de opinión han sido claras, libres y totalmente a disposición de todos los que participamos localmente de las asambleas, por lo que francamente no me explico el proceder de quienes han optado por callar en estos espacios y vociferar violentamente, sin respaldo de la mayoría, en las instancias de representatividad universal. Marcando claramente definiciones poco claras de cuáles son las verdaderas opiniones locales y enfatizando un clima beligerante, fuera de foco a la discusión nacional.
Qué más puedo decir que es lamentable y junto con esto, sumarme a construir. Pues si hay algo claro, es que no podemos bajar los brazos y situarnos en “por la Fuerza”, sino ser enfáticos que “por la razón” las conquistas son legitimas, duraderas, inclusivas y justas para todos.
No permitamos la política de imponer posturas, ya que ni a golpes nos quitaran lo que es nuestro, nuestro derecho de pensar y decidir por nosotros en pos del bien común!
Soy capaz de asumir que todo proceso tiene fallas, pero asumiendo esto, apelo a la construcción y no a la destrucción de los espacios existentes, ya que intentar avanzar retrocediendo no tiene lógica, ni sustento que pueda significar mejoras.
Para finalizar insisto en que este lema debe ser leído y analizado, para no repetir los errores del pasado que tanto daño ya nos ha hecho y nos sigue haciendo. Y ojo que si es usted un ser literal, la razón prima en este tan cuestionable lema.

sábado, 13 de agosto de 2011

Declaración de Principios



Le tengo miedo a los inciertos, a las dudas, las distancias, pero mi miedo más grande es al hecho mismo, a la certeza de un adiós, a un domesticado lo siento y a ese no se puede hacer nada más. ¿Acaso no era la muerte lo único irreversible? Que mentira! cuando se conoce la vida y se entiende, se comprende, se… asume, que el tiempo es irreversible en todos sus aspectos, que ni siquiera la quietud de la noche deja obsoleta a su persistencia.

No creo ser pesimista, es lograr tocar fondo y vacía totalmente entender qué me llena, qué me atemoriza, qué me hace inmensamente feliz.

Es así como puedo declarar no temerle a la muerte propia, pero me desgarra la de un ser querido. Quiero declarar también el miedo absoluto a la soledad de mi corazón, sabiendo que está en mis manos en aplacar esa soledad.

Me sé pequeña por lo que no aspiro a ser grande, miro más allá de lo predecible y soy capaz de entregarme a la vida, porque sé que le pertenezco. Lo quiero todo porque sé que no tengo nada. Puedo ver desde lejos la belleza donde nadie la ve. Amo tanto que un día va a matarme amar así.

No entiendo bien de donde nace esta necesidad de declaración de principios, mas me quedo con saber que me libera, me da un cable a tierra y me orienta en mi camino hacia el futuro, ese que es mío y que no hay nadie que me lo pueda quitar...

domingo, 3 de julio de 2011

Fuerza

La vida va y viene en un vaivén constante, que sin distinción alguna consume vidas a destajo. Vista así la vida parece macabra y voraz, pero fríamente es así, nadie esta exento de sus consecuencias mas básicas, ni mucho menos de su fin, no existe forma de rehuir a su final, y es precisamente esta certeza, la única clara y cierta, la que sin lugar a dudas nos descoloca y debilita.
Lo incierto de lo cierta que es esta realidad, crea alrededor de todo el misterio de la muerte una nebulosa, que es capaz desvirtuar el futuro, de cambiar las expectativas, calar hondo en el alma y llenar de dolor todo lo que alguna vez significo amor.
Fuerza desea el mundo a quien pierde a un ser querido, animo en el camino de seguir adelante.
Fuerza se repite una y otra vez en los labios, los ojos, los abrazos, las cartas, los mensajes y el aire pareciera hacerlo todo mas difícil. Denso al rededor, pareciera decir que sin aquellos alientos levantarse sería imposible.
Fuerza es la que todos necesitamos, la que nos permite levantar la vista y buscar en el horizonte las razones para vivir, para llegar dignamente a ese día final, y que cuando llegue, habrán muchos mas que podrán desearse fuerza en tu despedida.
Fuerza para ti hoy, que todos estamos contigo.




Fuerza Negrito!