Le tengo miedo a los inciertos, a las dudas, las distancias, pero mi miedo más grande es al hecho mismo, a la certeza de un adiós, a un domesticado lo siento y a ese no se puede hacer nada más. ¿Acaso no era la muerte lo único irreversible? Que mentira! cuando se conoce la vida y se entiende, se comprende, se… asume, que el tiempo es irreversible en todos sus aspectos, que ni siquiera la quietud de la noche deja obsoleta a su persistencia.
No creo ser pesimista, es lograr tocar fondo y vacía totalmente entender qué me llena, qué me atemoriza, qué me hace inmensamente feliz.
Es así como puedo declarar no temerle a la muerte propia, pero me desgarra la de un ser querido. Quiero declarar también el miedo absoluto a la soledad de mi corazón, sabiendo que está en mis manos en aplacar esa soledad.
Me sé pequeña por lo que no aspiro a ser grande, miro más allá de lo predecible y soy capaz de entregarme a la vida, porque sé que le pertenezco. Lo quiero todo porque sé que no tengo nada. Puedo ver desde lejos la belleza donde nadie la ve. Amo tanto que un día va a matarme amar así.
No entiendo bien de donde nace esta necesidad de declaración de principios, mas me quedo con saber que me libera, me da un cable a tierra y me orienta en mi camino hacia el futuro, ese que es mío y que no hay nadie que me lo pueda quitar...
