viernes, 13 de mayo de 2011

Noches siniestras

Noches siniestras, carentes de sueño, desvelan a amantes de las letras y envuelven en su celo de vigilia a cuanto divagador encuentre, tornado de bellos paradigmas urbanos y de viajes dúctiles e impresiones revueltas.
No basta con obedecer a las conjugaciones mágicas de palabras y sentires, es necesario perderse, es completamente necesario perder para ganar, estrujar el cerebro y abrirme paso a lo desconocido de los pensamientos mas íntimos e inconscientes para encontrar al fin ese deseo oculto y cierto, que basta con nombrarlo para que esa realidad incierta, se haga cierta y obedezca a la sensualidad propiciada por la noche.
Quiero verme placentera en sueños escritos que sin necesidad de ser tan sueños, tienden a la metamorfosis y a la impávida sensación de culpa.
Dame un poco de ti noche amada y yo dormiré entre mis sabanas mojadas de pasiones, que con el sueño traspasan la línea de tu delgado canto, noche dulce mía, y la letras antes escritas se hacen y deshacen entre mis labios suspirando en esta, por fin profunda noche. Dulces sueños noche traviesa.